Ronna Rísquez: “LA COOPERACIÓN REGIONAL ES CLAVE PARA DETENER AL TREN DE ARAGUA”

De megabanda carcelaria en Venezuela a organización internacional, el Tren de Aragua ha tenido un recorrido criminal con pocos precedentes en América Latina. La periodista de investigación y cofundadora de In.Visibles Ronna Rísquez nos cuenta el pasado, presente y ¿futuro? del grupo que se está llevando todas las miradas.

Por:Josefina Salomón   Ilustración: Sergio Ortiz Borbolla 

Desde que comenzaron a implementar, en un país con baja institucionalidad como Venezuela, el modelo que ya habían explotado organizaciones criminales en Brasil y El Salvador de usar las prisiones como centros de operación y desarrollo, el Tren de Aragua no ha dejado de expandirse. ¿El resultado? Una de las organizaciones criminales transnacionales con presencia en más países de la región, que tiene tambaleando a algunos de los más pacíficos de Sudamérica. Nuestra cofundadora, Ronna Rísquez, quien les viene siguiendo la huella desde el comienzo, reflexiona sobre el peculiar pasado y potencial futuro de la megabanda de la que todos hablan. 

Josefina Salomón (JS): ¿Dé dónde surge el poder del Tren de Aragua?

Ronna Rísquez (RR): Su poder surge de varias fuentes. Una era la prisión de Tocorón, que es justamente donde nacen. El hecho de estar en una prisión que ellos lograron controlar y que usaban como base de operaciones es clave para su desarrollo. Esta dinámica se da en muchos países de América Latina donde organizaciones criminales usan las prisiones, que finalmente son recursos y estructuras del Estado, para ejercer sus actividades y desarrollar sus organizaciones. El Tren de Aragua hizo eso hasta septiembre de 2023, cuando la prisión de Tocorón fue tomada y desmantelada por las autoridades venezolanas. 

Otra fuente de su poder está en sus características particulares, que incluyen su gran capacidad de adaptación, de negociación, de armado de alianzas. Este es un grupo que puede funcionar bien como operador principal de una actividad criminal, o como un prestador de servicio para otros grupos más grandes de territorios donde ellos quieren entrar. Estas características, que no se obtienen necesariamente usando la violencia como se ve con los carteles mexicanos y la guerrilla en Colombia, le dan mucha fuerza a este grupo.

Otra característica de estas Megabandas es que tienen una gran diversidad de actividades, un portafolio delictivo amplio. En el caso del Tren de Aragua emplean unas 20 actividades, entre ellas: tráfico de migrantes, trata de mujeres migrantes, microtráfico de drogas, tráfico transnacional, extorsiones, robos, secuestros, sicariatos y minería ilegal, entre otras. 

Además, saben usar la tecnología, incluidas las redes sociales y el teletrabajo, de la misma forma que lo hacen muchas empresas y organizaciones. Esto permitió que un jefe pudiera estar en una prisión en Venezuela y, desde ahí, comandar operaciones en Chile, Colombia, Ecuador y Perú. 

JS: Las cárceles han jugado un rol muy clave en el desarrollo de la organización…

RR: Si. Es que ahí nacieron y se desarrollaron. La historia del Tren de Aragua muestra cómo los sistemas carcelarios han dejado de ser eficientes para la función para la que fueron creados: que es para que las personas que cometen delitos cumplan sus condenas y luego regresen a sus vidas en sociedad de una manera diferente y positiva. 

Eso que es el objetivo de las prisiones, no solo de Venezuela sino de América Latina, no se estaba cumpliendo y de alguna manera fue como una suerte de caldo de cultivo que propició el nacimiento y la expansión del Tren de Aragua, porque desde allí reclutaban internamente a otros privados de libertad. 

Las principales víctimas del Tren de Aragua han sido los migrantes venezolanos, a quienes extorsionan, les cobran para pasarlos de un país a otro, y las mujeres migrantes a las que explotan sexualmente para sacarlas del país donde no tenían oportunidades u opciones de trabajo.

JS: ¿De dónde surge el nombre? ¿Qué significa? 

RR: Para la época en la que comienza a surgir el tren ya existían otras organizaciones criminales, también vinculadas a prisiones, que se empezaron a autodenominar “trenes”. No está claro el por qué se denominaban así, es posible que sea porque a los grupos o bandas que estaban dentro de las prisiones, los propios líderes denominaban a la estructura como carros. 

Es muy probable que al salir de la prisión la estructura asumiera el nombre de tren porque un carro es algo más pequeño, más sencillo. Un tren es más grande, puede recorrer más distancias. Esta es una hipótesis que manejan algunos expertos. 

En el caso del Tren de Aragua, ellos vieron que había otros “trenes”: Tren del Llano, Tren del Norte, Tren de Oriente, Tren de Guayana… y dijeron bueno, vamos a llamarnos tren de Aragua porque estamos en Aragua.

JS: El tren se ha expandido en los últimos años, ¿dónde tienen presencia ahora?

RR: Además de Venezuela donde el grupo nació, se identificó en algún momento que tenía presencia en al menos seis países de América Latina. En este momento por reportes policiales y de funcionarios de cuerpos de seguridad, sabemos que están al menos en Colombia, Chile, Perú y Bolivia.

Ahora también se ha reportado que tiene presencia, o por lo menos que miembros de la organización tienen presencia en Estados Unidos, aunque todavía se está investigando. 

JS: Las acciones de esta Megabanda tienen muchas repercusiones en la población…

RR: Si. Las principales víctimas del Tren de Aragua han sido los migrantes venezolanos, a quienes extorsionan, les cobran para pasarlos de un país a otro, y las mujeres migrantes a las que explotan sexualmente para sacarlas del país donde no tenían oportunidades u opciones de trabajo. 

En los territorios donde ellos se establecen ejercen un control, una gobernanza criminal que afecta también a las personas que viven en esas localidades, que tienen que someterse a las normas y a las reglas que la organización establece, que va desde controles como la extorsión; el cobro de vacuna, como llaman ellos, por tener un comercio, por tener algún tipo de actividad, por modificar tu casa; hasta acciones cotidianas como decidir en qué sitio puedes trabajar, o en qué plantel educativo puedes colocar a tu hijo. 

Cuando las normas y las reglas no se cumplen como ellos indican que pueden recurrir a la violencia.

JS: ¿Cómo se diferencia su presencia en Venezuela de sus dinámicas en otros países?

RR: Las dinámicas en todos los países donde el grupo ha llegado son más o menos similares a las que habían logrado consolidar en Venezuela cuando estuvieron operando con fuerza desde la prisión de Tocorón. 

Estas dinámicas después han tenido modificaciones y se han adaptado según los países donde están. Por ejemplo, en el caso de Chile ellos entraron muy fuertemente con la migración, con el tráfico de migrantes, cosa que en el caso de Venezuela se convirtió en un negocio más tarde, cuando la migración se convirtió en una emergencia.

Cuando ellos identificaron eso, entendieron que allí tenían un negocio y además aprovecharon que los gobiernos fueron poco a poco poniendo cada vez más restricciones al ingreso de los migrantes venezolanos. 

En el caso de Chile ellos usan el tráfico de migrantes, la trata de migrantes para la explotación sexual y las extorsiones. En el caso de Perú, han incursionado incluso en un delito que no existe en Venezuela como es el de los préstamos gota gota. Ellos van adaptándose y donde encuentran que hay un espacio buscan cómo sacar provecho de ese espacio desde una perspectiva ilegal y criminal.

JS: Ya explicabas que en Venezuela, el tren se fortaleció en las cárceles, ¿pasa lo mismo en otros países?

RR: Definitivamente, el Tren de Aragua nace en una prisión, se fortalece en una prisión y esa característica podemos verla en otros países de la región. Pero esto ya lo habíamos visto previamente con  el PCC de Brasil, pero también lo estamos viendo en este momento en los grupos criminales ecuatorianos, que se han consolidado justamente estando en las prisiones y han generado en este momento una gran ola de crimen y han convertido a Ecuador en uno de los países más violentos de América Latina. 

Creo que hay que mirar hacia el interior de las cárceles. Entender qué está pasando en los sistemas carcelarios latinoamericanos es un factor vital para entender al crimen organizado que está surgiendo actualmente del que el Tren del Aragua hace parte, pero que no es el único grupo.

JS: ¿Qué están haciendo otros gobiernos de la región para combatir al tren y detener su expansión?

RR: Los gobiernos de la región han intentado combatir al Tren de Agua y desarticular esta estructura criminal utilizando las herramientas policiales y judiciales que cada país tiene. Sin embargo, una de las dificultades que tuvieron al comienzo era el hecho de que no tenían acceso a información sobre este grupo, no tenían acceso a la posibilidad de contrastar, buscar y verificar identidades de algunos de los miembros de esta organización y eso dificultó un poco el proceso de desmantelamiento del grupo y de alguna manera, por supuesto también facilitó, que el grupo siguiera avanzando y consolidándose. 

Eso comenzó a cambiar desde 2023, y desde que el gobierno venezolano toma la prisión de Tocorón comienza a darse un mayor flujo de información con algunos de los países que habían solicitado información acerca de la organización. Esto también puede haber ayudado a que algunos miembros del grupo estén siendo detenidos en distintos países de América Latina. 

En este momento los gobiernos en algunos casos han estado trabajando en alianza y cooperación para poder desmantelar esta organización y para poder identificar a sus miembros en los distintos países de América Latina, donde llegaron en un momento determinado.

JS: ¿Cuál es la situación actual con el Tren de Aragua en la región? 

RR: Justamente producto de este trabajo de cooperación entre autoridades de varios países de la región, el grupo ha sido golpeado. La toma de la prisión de Tocorón en Venezuela comenzó con esto y más recientemente las detenciones de algunos líderes importantes en Colombia y Perú. Hay funcionarios policiales que incluso hablan de una posible fragmentación de la banda. Por otra parte, en Estados Unidos se investiga la presencia de algunos miembros del grupo, y funcionarios aseguran qué hay certeza de que algunos han llegado a ese país.

Creo que hay que mirar hacia el interior de las cárceles. Entender qué está pasando en los sistemas carcelarios latinoamericanos es un factor vital para entender al crimen organizado que está surgiendo actualmente del que el Tren del Aragua hace parte, pero que no es el único grupo.

JS: ¿Cuáles son las perspectivas del grupo a futuro?

RR: Las perspectivas del grupo a futuro no están muy claras. Una vez que las autoridades venezolanas tomaron la prisión de Tocorón definitivamente significó un duro golpe a la organización. Esto les quitó una de sus más importantes fuentes de ingresos fijas que era al cobro de la causa, una especie de impuesto que ellos cobraban a todas las personas que estaban en la prisión de Tocorón, y eso les garantizaba la operatividad del grupo y de la prisión. 

Con el ingreso por la causa podrían llegar aproximadamente a U$S 3.5 millones al año. Una vez que no tienen estos recursos se convierte en una dificultad. Luego, el hecho de que allí en la prisión era justamente donde tenían su fuerza, su recurso humano, su mano de obra a la cual reclutaban con facilidad. 

Al no tener esta facilidad, definitivamente esto también puede estar influyendo en el futuro de la organización, su potencial crecimiento. Antes tenían una sede segura, ahora no se sabe dónde están los líderes, no se sabe cómo están operando. Entonces, eso de alguna manera también puede estar influyendo, influir o determinar lo que va a ser el futuro de la organización. 

Así mismo, el hecho de que haya, o pueda haber, cooperación entre los países de la región es un elemento clave que puede ayudar a limitar la expansión de esta organización, y que incluso pudiera llevar a su desmantelamiento.

La entrevista ha sido resumida y editada para mayor claridad.