COCAÍNA: UNA FASCINANTE, Y COMPLEJA, HISTORIA

Ha sido adorada, denostada, analizada al infinito y el centro de eternos debates internacionales. Pocas sustancias tienen una historia tan larga y fascinante como la cocaína, y semejante impacto en el mundo. Aquí, los eventos más destacados que la llevaron hasta hoy.

Texto: Josefina Salomon / Edición: Ronna Rísquez /Ilustración: Sergio Ortiz Borbolla

ORIGENES

1. Planta “mágica”. La historia de la cocaína tal y como la conocemos hoy comienza con su principal ingrediente, la hoja de coca, una planta sudamericana que se cultiva mayoritariamente en las alturas de las montañas andinas de lo que hoy es Perú, Bolivia y Colombia desde hace al menos 3.500 años. La palabra “coca” procede del amyara, una lengua preincaica, y tuvo un papel muy importante en el mantenimiento del imperio inca, el más poderoso de Sudamérica antes de la conquista española.

2. Los pueblos indígenas masticaban las hojas de verde intenso en ceremonias religiosas y las utilizaban como analgésico, para aumentar la energía, controlar el hambre y hacer frente a las grandes altitudes, donde el oxígeno es limitado. La planta era tan importante para los lugareños que se cree que ayudó en la construcción de muchos de los largos caminos que ayudaron a sostener el imperio inca durante tanto tiempo.

3. “Agente del Diablo”. Así es como los conquistadores españoles describieron la planta cuando llegaron a la zona que hoy es Perú en el siglo XVI. Pero las cosas dieron un rápido giro cuando los europeos se dieron cuenta de que, sin ella, los locales tenían dificultades para trabajar los campos y las minas, y pasaron de prohibir a regular su consumo. Empezaron a pagar a los trabajadores indígenas con coca e incluso a gravarla. Los cultivos americanos eran muy populares en Europa, pero la coca tardó un tiempo en convertirse en uno de ellos, probablemente porque eran reacios a la idea de masticar hojas.

ÉPOCA DE ORO

1. Tecnología de laboratorio. Todo cambió en el siglo XIX, cuando científicos europeos lograron aislar alcaloides de las plantas que ofrecían enormes oportunidades médicas, y comerciales. Primero fue la morfina, que se extrajo del opio en 1803; después, la quinina y la cafeína hacia 1829 y la nicotina en 1833. En 1855, el químico alemán Friedrich Gaedcke consiguió aislar el alcaloide responsable de las principales propiedades de las hojas de coca. Unos años más tarde, Albert Niemann, estudiante de Gaedcke de 26 años, perfeccionó el método como parte de su tesis doctoral y llamó a la sustancia “cocaína”. Pero no fue hasta 1883, cuando un médico militar alemán, Theodor Aschenbrandt comenzó a utilizarla con los soldados, asegurando que les daba más fuerza, cuando nació realmente la cocaína.

2. Über Coca. Es el nombre del primero de varios artículos que publicó el entonces joven médico Sigmund Freud en 1884, tras probar la cocaína como tratamiento para la fatiga crónica y depresión que lo aquejaba. Escribió que la cocaína produce “euforia duradera, que no difiere en nada de la euforia normal de la persona sana…” Un año después, en 1885, el químico, Henry Hurd Rusby, formalizó un método de fabricación de pasta de cocaína en América Latina, que abarataba y facilitaba el transporte.

3. ¿Medicina milagrosa? La cosa despegó, a lo grande. Los médicos empezaron a recetar cocaína para combatir casi cualquier afección, desde el asma, el dolor de pezones, la sífilis y, aunque parezca mentira, la adicción al opio. Un vino de Burdeos con infusión de hoja de coca inventado por un químico francés fue un éxito instantáneo, con admiradores entre los que se dice se contaban Thomas Edison y el Zar de Rusia. Se cree que el vino sirvió de inspiración para la original Coca Cola, que contenía nueve miligramos de cocaína por vaso como uno de sus ingredientes hasta 1928.

4. Gratis para todos. Los artistas alababan el polvo blanco. Se cree que Robert Louis Stephenson escribió “El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde” tras consumir cocaína durante seis días. En 1916, la tienda británica Harrods vendía un kit llamado “regalo para los amigos del frente” que incluía cocaína, morfina y agujas. El negocio potencial en torno a la cocaína era tan bueno que, a finales del siglo XIX, los holandeses llevaron la planta a la isla de Java (entonces una colonia, hoy Indonesia), y a Ceilán (Sri Lanka), así como a Formosa (entonces un protectorado japonés, hoy Taiwán). La idea funcionó. Java se convirtió en uno de los mayores cultivadores de coca del mundo en la década de 1920. Los holandeses se vieron obligados a dejar de cultivar la planta debido a los controles mundiales.

CAMBIO DRÁSTICO

1. Todo lo que sube … Tiene que bajar, particularmente luego de unas dosis de cocaína. Con los años, las propiedades adictivas, y destructivas, de la droga comenzaron a quedar en evidencia. En las dos primeras décadas del Siglo XX, las asociaciones médicas comenzaron a darle la espalda y la lista de productos que contenían cocaína descendió drásticamente. Estados Unidos lideró la lucha contra las drogas, con el Dr. Hamilton Wright al frente de la campaña, a menudo racista. Los expertos afirman que esta retórica tóxica, que todavía tiene gran impacto, tocó una fibra sensible en la población blanca. En la década de 1920, los países empezaron a imponer leyes que restringían la disponibilidad, y así nació un mercado informal omnipresente.

2. Debut en la gran pantalla. El consumo de cocaína descendió drásticamente en las décadas que siguieron, al mismo tiempo que la marihuana y el LSD se transformaron en favoritas entre los jóvenes de los años sesenta. De hecho, en 1957, el jefe de la Oficina Federal de Estupefacientes de EE.UU y padre de las políticas punitivas, Harry Ansinger, afirmó que su país no tenía un problema con la cocaína. Duro poco. Las cosas volvieron a cambiar en los años 60, cuando el polvo blanco volvió a tomar protagonismo. Peter Fonda y Dennis Hopper la llevaron a la pantalla grande en “Easy Driver“, mientras el New York Times, Newsweek y Rolling Stone describían a la cocaína como inofensiva y glamorosa.

3. Guerra contra las drogas. Fue la estrategia adoptada en 1971 por el entonces presidente Richard Nixon para ocuparse de lo que llamó el “enemigo público número uno”, y cambió la historia para siempre. Se tradujo en una mayor inversión en fuerzas de seguridad y un rápido aumento de las tasas de encarcelamiento y, sí, lo han adivinado, especialmente dirigidas a las minorías étnicas. Era sólo el principio. Una década después de Nixon, Ronald Reagan llevó la campaña al siguiente nivel, promocionando la militarización y el encarcelamiento masivo de traficantes de bajo nivel y consumidores.

4. La década blanca. La cocaína definió la década de 1980. Era barata, de gran calidad y fácil de conseguir. Fue el pegamento social que definió una década de discotecas y hambre de dinero, ya que el capitalismo era el rey. Estados Unidos respaldaba sus políticas con dinero y poder. La Administración de Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés) se llenó de dinero. Pero esta fue también la época de la masificación del crack, un tipo de cocaína barata (y extremadamente destructiva). Fue entonces cuando la atención y la opinión cambiaron. Los medios de comunicación estadounidenses comenzaron a alertar sobre el impacto de la epidemia de crack y del efecto especialmente dañino en las comunidades marginadas. Newsweek llegó a compararla con la “guerra de Vietnam”.

NARCOS

1. El Sur. La década de los 80s también fue el comienzo de la época de oro de las organizaciones criminales. El Cártel de Medellín (sí, el liderado por Pablo Escobar) vio la enorme oportunidad de negocio que suponía controlar la producción y distribución de cocaína (a través de organizaciones en México) y la tomó con ambas manos, creciendo en dinero y poder utilizando una violencia brutal. Cuando Escobar fue asesinado en 1993, el poder de adaptación y resiliencia de los mercados criminales quedó al descubierto.

2. Cali. Resultó que, mientras el mundo (bueno, Estados Unidos) concentraba todo su dinero, poder militar y atención en dar caza a Escobar, su rival, el Cártel de Cali, evolucionaba como una organización mucho más fuerte y resiliente. Forjaron alianzas con la policía, los gobiernos y el ejército, acuerdos esenciales para llevar a cabo cualquier negocio ilícito. Aprendiendo de sus homólogos de Medellín, prescindieron de líderes carismáticos individuales y, en su lugar, optaron por trabajar en red, con pequeñas células independientes que cubrían las principales zonas territoriales.

3. México. Cuando el gobierno de Estados Unidos aumentó la presión sobre Colombia con incautaciones de bienes y extradiciones de capos de la droga de alto perfil, las organizaciones criminales mexicanas, que llevaban años transportando cocaína a través de su extensa frontera con Estados Unidos, vieron una oportunidad para controlar el negocio. La historia de las organizaciones delictivas en México está entrelazada con la historia del país y su compleja relación con Estados Unidos. Es una historia marcada por la corrupción arraigada en el gobierno y las fuerzas de seguridad, rivalidades mezquinas entre delincuentes, mucha sangre y ausencia de justicia para las cientos de miles de personas atrapadas en el fuego cruzado. Con el tiempo, las organizaciones mexicanas, cada una por su lado, consiguieron hacerse con el mando en el mundo criminal global.

4. Adaptabilidad. Es la principal característica de las organizaciones criminales actuales, la que les permite sobrevivir y continuar creciendo ante cualquier estrategia de Gobierno. El hecho de que algunas detenciones de muy alto perfil (sí, El Chapo) apenas hagan mella en la producción, el suministro y uso de drogas, y la violencia principalmente en América Latina, es testimonio del poder de estas organizaciones para adaptarse y sobrevivir.